Arrasar con todo el sistema; de acuerdo. ¿Y luego qué?

Nos adentramos en un territorio ignoto, en estos tiempos de dudas y emergencia política de actores imprevisibles, como el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo en Italia.

Marx dejó dicho en alguna parte que la Historia se repite dos veces, primero como tragedia y después como farsa. De ser así, el esperpento italiano sería la comedia del absurdo, impulsada a lomos de un populismo que avanza sin diques de contención que puedan frenarlo. Y ello es así, si interpretamos que la década berlusconiana habría sido la tragedia que sumió al país en el descrédito internacional a golpe de velinas y escándalos políticos.

La comedia tuvo un punto culminante esta semana, cuando las negociaciones para formar gobierno entre la primera y la tercera fuerza política fueron retransmitidas en directo, en formato streaming, como prueba candente de la pureza radical de una formación que asume el discurso de la regeneración política a golpe de nuevas tecnologías, populismo certero y democracia futurista sospechosamente cercana a la que plantean algunos capítulos de la brillante serie inglesa «Black Mirror«. Casi puedo decir que sentí pena viendo a Bersani en esa parodia, en la que imploraba el apoyo de los pupilos de Grillo para garantizar la gobernabilidad estable de la ingobernable Italia.

No voy a orientar este breve post hacia la defensa de un sistema político alicaído, como el que arrastra un largo historial de fracasos en Europa Occidental, y que amenaza con arrastrar en su naufragio a la democracia convencional, tal como fue concebida formalmente durante las décadas que siguen a la Segunda Guerra Mundial. Pero resulta obvio, cada vez más evidente, que el universo hipertecnológico de lo inmediato, donde cualquier moda, canción, idea o noticia se convierte en obsoleta en apenas unas horas, es susceptible de crear monstruos que, en nombre de la democracia, terminen por entronizar a lo que siempre conocimos de otro modo: fascismo. 

Dejo aquí una extraordinaria reflexión al respecto de Umberto Eco para profundizar en el significado de un término poliédrico y mucho más complejo de lo que algunos quieren transmitir bajo reduccionismos simplistas construidos a golpe de consigna.

A un servidor, lo que le interesa particularmente, es cómo la democracia convencional puede sobrevivir en un entorno como este, amenazado por la aparición estelar de figuras fugaces, de las que alguna experiencia tenemos en nuestro país, sobretodo en el ámbito local. Figuras que pueden aglutinar intereses difusos, a menudo contradictorios, en un discurso alterglobalizador que conduce al abismo de lo desconocido como territorio prometido.

Otras veces en la Historia, el pueblo ha prestado sus oídos a quien mejor podía susurrar ideas políticamente incorrectas, abiertamente desafiantes y, en consecuencia, aparentemente valientes y rompedoras. Hacer un discurso contra estos dogmas del nuevo anarcoliberalismo puede convertirme en sospechoso cómplice de la moribunda democracia liberal.

Asumo el riesgo al respecto.

Pero me niego a pensar que a partir de la parodia y la ocurrencia se pueda construir algo verdaderamente innovador. Sencillamente por el hecho de que cuando la única argamasa que aglutina a tantos intereses difusos como los que confluyen en este tipo de partidos o plataformas, siempre acaba por primar el elemento opuesto: el de destruir estructuras seguramente obsoletas y desvencijadas. Es el único suelo común que pisan todos los que canalizan ese grito de descontento, partiendo en muchos casos de elementos tan distantes como culpabilizar a los inmigrantes de la crisis o criticar la dictadura de la banca y los oligopolios.

El problema es que, en algún momento, alguien tendrá que empezar a construir sobre el páramo vacío en el que antaño hubo edificios podridos por la carcoma.

Y me cuesta creer que a partir de la confluencia de tantos intereses contrarios a algo, haya alguien con la capacidad de crear en lugar de destruir, demoler y derribar.

Eso lo sabe hacer cualquiera.

Lo otro requiere de algo más que una conexión wi-fi y discursos sobre Democracia 3.0.

Facebook Comments

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.