Carta a un vecino francés

Querido vecino del norte:
Me comentas que las últimas noticias que te llegan de España tienen que ver con la tristeza de Cristiano Ronaldo. Se que no te gusta demasiado el fútbol, y me trasladas, en cambio, tu interés sobre la situación política y económica a este lado de los Pirineos. Así que  tengo a bien escribir la presente para ponerte al día de los últimos acontecimientos acaecidos en  mi tierra. Y como no quiero aburrirte en el empeño, empezaré por contarte algo concreto, que pasó anoche. Aquí en la televisión pública de mi país.
Diez meses, casi un año, han pasado desde que Rajoy, el presidente del gobierno de mi país accediera al cargo. En este tiempo no había dado ni una entrevista televisiva en directo. Sólo discursos enlatados y comparecencias pactadas porque, según se dice, sus asesores tienen cierto temor a lo que dice, a como lo dice y a cómo se interpreta. Y anoche ví que sus temores son fundados, por cierto.
Diez meses, querido vecino, en los que mi país sigue destruyendo empleo y retrocediendo a tiempos pasados que me relataba mi madre, cuando quien te escribe comenzaba a coquetear con la política y la historia. Tiempos en los que muchos de mis compatriotas, bien lo sabes, tomaban el camino que conducía al norte, a la Europa prometida, llenando de González y Garcías barrios enteros de las ciudades de tu país.
Diez meses en los que la austeridad a ultranza, dosificada con precisión por el gobierno de vuestros vecinos del otro lado del Rhin, que tanto mandan en Europa, ha ido liquidando espacios de bienestar en mi país, que por lo visto no nos podíamos permitir.
Pero, a pesar de todo, querido vecino, no quiero que pienses que me refugio en tópicos o que repito como un papagayo el argumentario de la izquierda en la que milito y que sigue lamiéndose las heridas por sus derrotas recientes. Nunca me gustaron las obviedades ni las simplificaciones y sé asumir los errores que nosotros también cometimos.
Con respecto a la entrevista de anoche, de sobra sabes que soy un sentimental. Que he imaginado a presidentes en duras tesituras, ofreciendo discursos inspiradores a sus pueblos. Cuantas veces me habré acordado de vuestro general De Gaulle en Londres, pidiendo a tus paisanos que se alzaran contra la dominación nazi; de Churchill, implorando sangre sudor y lágrimas cuando estaban bajo las bombas; o de Allende apelando al tiempo en el que el hombre libre volvería a transitar por las alamedas de Santiago en medio de un golpe del que se cumplen hoy 40 años….
Dirás que hoy en día ya no hay espacio para la lírica ni la épica ni en vuestra amada Francia. También allí vuestro presidente ha tenido que sucumbir a los apóstoles de la austeridad. Pero permíteme que te recuerde que, como tantas veces hemos hablado, en democracia las formas son el fondo. Y que uno, en su estúpida candidez, piensa que los líderes emergen en momentos puntuales para inspirar a su gente ante situaciones difíciles como las que vive España.
Anoche el presidente del gobierno de mi país compareció por primera vez en una entrevista televisada. Cuatro meses lleva el tuyo en el cargo y ya se ha dirigido a su pueblo sin guión, ni preguntas preparadas unas cuantas veces. La última anteayer, para anunciar recortes dolorosos, pero que van a recaer sustancialmente en quienes más tienen. Tu presidente sube impuestos a las rentas superiores al millón de euros. El mío decidió subir el IVA en cosas como el material de la enseñanza o liquidar la ayuda a la dependencia.
Su intervención en la tele se basó en estas consignas: “no se puede gastar lo que no se tiene”, o “hay que hacer lo que hay que hacer”; y una mejor todavía “sobre el rescate… en fin, yo tengo que estudiar esto antes de tomar una decisión”. Sí. Lo dijo anoche, tal cual. Y quién más quien menos, dedujo que el tal rescate lo va a pedir después de las elecciones en Galicia y el País Vasco. Sé que no lo terminas de entender, pero es que aquí, las cuestiones domésticas lo son todo. Ya viste lo que hizo con los presupuestos del estado, cuando decidió no presentarlos hasta después de las elecciones andaluzas. La calma de Arenas valía más que la de los mercados, y deduzco que la de Feijóo o Basagoiti, que encima son amigos, ni te cuento.
No te lo vas a creer, pero en la entrevista de anoche, Rajoy nos contó dos o tres veces cuánto pesa el etarra Bolinaga para intentar justificarse ante los más radicales de los suyos por la concesión de un indulto. Todo el país se enteró de que el susodicho pesa 47 kilos y que está en un hospital en las últimas, y que “no es cuestión de que nadie se nos muera en la cárcel”. Por un momento pensé que iba a sacar una analítica completa para deducir la fecha de su muerte e intentar justificar una decisión que, en este momento, le importa bastante poco a la gente de mi país. Te lo aseguro.
Voy terminando. Siento envidia cuando veo como se ejerce y se entiende el periodismo en países como el tuyo. Sé que también tenéis propagandistas, pero aquí hemos interiorizado de tal modo el forofismo mediático, que vemos normal lo que en otros sitios sería una aberración. Anoche no hubo doce hombres sin piedad en la entrevista al presidente del gobierno de mi país. Hubo cinco periodistas dóciles entre los dóciles. Con actitud pausada
Porque en el fondo, aquí en España, no pasa nada. Cristiano sigue enfadado y encima hoy juega España en Georgia. La vida sigue igual a este lado de los Pirineos.
Atentamente. Tu vecino del sur.

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