GRECIA Y LA TIRANÍA QUE YA NO VISTE CAMISAS PARDAS

Las nuevas tiranías que acorralan la democracia se valen de coacciones y presiones para orientar a un pueblo al que ellos mismos han desnortado a base de hachazos salvajes. El triunfo de Tsipras en Grecia puede reventar la tensa paz de los cementerios construida en unos mercados artificialmente manejados bajo la ficción de que la insoportable deuda es susceptible de ser devuelta. Y lo peor, es que la democracia languidece ante cada coacción, cada mensaje envenenado, cada advertencia emitida desde los santos lugares del culto a la religión del austericidio.