HHhH: una recomendación literaria

Confieso que adoro el relato real, ese recoveco literario basado en la exploración de los límites entre ficción y realidad para sumergir al lector en una historia dentro de la historia y del que Javier Cercas, con su Soldados de Salamina, es el perfecto ejemplo.

Acabo de terminar – y en inglés que para un servidor tiene su mérito- una novela francesa que avanza por la misma senda. Su título HHhH es un juego de palabras basada en una acertada realidad que circulaba por los vericuetos de poder de la Alemania nazi en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial: Himmlers Hirn heisst Heydrich, o en español “el cerebro de Himmler se llama Heydrich”.Heydrich

Reinhard Heydrich, también conocido como el carnicero de Praga, es la perfecta encarnación del ideal nazi. Rubio, poderoso, atlético luchador de esgrima y triunfante encarnación del ideal ario que alcanza la cima de su poder, como número dos de las SS, cabeza de la Gestapo y dueño de la inteligencia interior de la siniestra maquinaria de la Alemania Nazi.

En mayo del 42, este lugarteniente de Heinrich Himmler está en la cima de su poder. Ha socavado la resistencia en la ocupada Checoslovaquia, que gobierna como Protector desde el castillo de Praga, y está llamado a nuevos desafíos a la sombra de su mentor, o por encima de este incluso. El hombre más peligroso de Alemania le llaman, dueño de secretos y mentor de una red de confidentes que le hacen un enemigo temible para el resto de jerarcas con los que compite por el favor de Adolf Hitler.

Tal es su poder, que recibe el encargo de diseñar la estrategia que da pie a la Solución Final, el exterminio sistematizado de millones de judíos a través del macabro procesamiento industrial de las unidades que deben ser eliminadas del Reich y sus territorios ocupados. Las unidades son seis millones de hombres, mujeres y niños, y el procesamiento industrial se llama Auschwitz.

En Londres, lo que queda de la antigua república independiente de Checoslovaquia son su animoso presidente, Benes, y un puñado de valientes pilotos enrolados en la RAF, amén de los pocos soldados que lograron escapar de la anexión forzada de la primavera del 39. Soldados que juraron seguir la lucha bajo otras banderas. Primero la polaca, luego la francesa y ahora la británica. Entre ellos Kubic y Gabcik.

Acosado por la idea de un adormecimiento de la resistencia interior en Praga, y deseoso por mostrar a los aliados que Checoslovaquia, aun ocupada, sigue haciendo la guerra, Benes idea el ambicioso plan de atentar contra Heydrich, el carnicero de Praga.

Lo que sucede a partir de este momento no sólo es literatura. Es historia, narrada por un autor que narra los hechos desde la propia vivencia, recorriendo los escenarios y recuperando la memoria de los héroes celebrados y de los anónimos que colaboraron en la audaz operación y pagaron con la vida su acto de valor.gab_k_a_kubi_

La historia de un puñado de hombres que se lanzan en paracaídas sobre la Checoslovaquia ocupada. La historia de dos hombres, Kubis y Gabcik, que ejecutan una misión suicida, matar a Heydrich en el corazón de la Europa sometida, y sabiendo que las opciones de salir con vida de la misión son practicamente nulas. La historia de la traición posterior, la epopeya de su final en la cripta de la catedral de San Cirilo, donde se refugian guardando la última bala para no caer con vida en manos de la Gestapo. Y llevándose por delante a 35 SS alemanes, enviados para vengar la muerte de su líder, que los acosan infructuosamente durante horas entre los muros de la vieja catedral.

El epílogo de la historia se llama Lidice.

Una pequeña aldea que Hitler, deseoso de mostrar su furia al pueblo checo por el atentado contra su adonis Heydrich, borra del mapa como represalia comedida, limitada, ejemplarizante, aterradora. La venganza quirúrgica sobre todo un pais al que no puede exterminar porque precisa de sus hombres para seguir fabricando armas y aviones. La venganza simbólica sobre una pequeña aldea de 500 habitantes que, como en tiempo de la Cartago de Escipión, el nuevo Imperio fulmina, aniquila, calcina hasta los cimientos, esclavizando a sus niños y exterminando a los adultos. Vertiendo sal sobre las ruinas humeantes para que nada crezca en el yermo lugar elegido por Hitler para llorar a su adorado Heydrich con una última orgía de sangre.hhhhlb

Todo esto y mucho más, pero mejor contado, en HHhH, de Laurent Binet.

Una pequeña joya de la litratura francesa, premiado con el Goncourt de las letras de ese país, y que me ha aliviado el tedio de las tardes cubiertas de nubes en esta primavera otoñal en Londres.

 

 

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2 comentarios en “HHhH: una recomendación literaria

  1. No veo la necesidad de enfatizar que el susodicho Reinhard fuera “atlético luchador de esgrima”, igual se podría mencionar que le gustaba con locura el café con leche o que fuera amante de los relojes japoneses. Creo que era totalmente prescindible dicha referencia. ¿Es que tal vez sea la esgrima un deporte inherente a carniceros asesinos? ¿hay quizá alguna relación entre la afición a beber cerveza rubia con los ideales nazis?
    Creo que el haber hecho mención de un antiguo y noble deporte como es la esgrima de la manera como se refiere en este artículo es una falta de respeto a los aficionados que consideramos que la esgrima , al igual que el ajedrez, por ejemplo, son formas deportivas de enfrentamiento, de sana competición que estimulan la propia superación con la nobleza que supone saludar al inicio al contrario y chocar las manos desarmadas al final a cara descubierta dando las gracias por haberte ofrecido el honor de tirar contigo.
    Supongo , Jesús, que no ha sido con mala intención, pero tenía que hacer este inciso a tu escrito.
    Por cierto, conozco grandes tiradores que no son precisamente atléticos ni feroces luchadores sino inteligentes estrategas, grandes observadores y eficientes explotadores de los propios recursos.

  2. La referencia a la esgrima no debe ser entendida del modo en que lo planteas. Es un aspecto fundamental del lbro, y por eso consideré que era importante traerlo a colación, pero no entiendo que pueda revelar la existencia de un patrón que identifique al perfecto nazi como experto en esgrima. En el ideario de la Alemania nazi el culto al cuerpo, la práctica deportiva desde la infancia, o el afán de competir y superar al adversario a través del mejoramiento de la salud física del organismo están fuera de toda duda. Lo unico que pretende hacer el autor, y que yo suscribo en este comentario, es que Heydrich encarna al perfecto ideal ario de una ideología que sublima la fortaleza de una raza superior frente al resto. Leni Reinfensthal es un perfecto ejemplo, a través de su cinematografía, de cómo encarar el estudio de una época en la que todos los totalitarismos ahondan en esta idea. ¿supone ello estigmatizar, por ejemplo, a la educación física como una disciplina educativa lastrada de origen por haber sido sublimada por la Alemania nazi? No lo creo, del mismo modo en que no considero que la pasión por la esgrima vincule a este deporte con ese ideario. Lo que el autor pretende hacer es, mas bien, confrontar la idea que encarna Heydrich frente a otros jerarcas nazis con los que rivaliza: Goebbels, con su insoportable cojera, Himmler, de rasgos poco arios, o Goering, obeso y amante de las drogas. Heydrich encarna el ideario del Reich a la perfección: inconfundiblemente ario, fisicamente poderoso, y amante de la disciplina y la práctica deportiva. La Alemania nazi dictó las primeras leyes de protección de espacios naturales o de defensa de la fauna silvestre. ¿supone ello considerar la defensa de estos bienes jurídicos bajo el padrinazgo de un ideario salvaje que exterminó a los humanos mientras defendía a la fauna de Baviera? no lo creo, del mismo modo en que considero que la defensa de la inclusión de la educación física en los programas educativos no puede asociarse a la defensa del ideario nazi. La esgrima, como cualquier otra disciplina deportiva, era un valor en alza, un punto a favor para un jerarca que predica con el ejemplo las bondades del nuevo Reich alemán. El se afanó por cultivar esa pasión, por hacerla conocida en los círculos de poder, y por eso he hecho referencia a la misma en estos términos, pero nunca con la intención de ligar este noble deporte con el manual del perfecto nazi.
    Si así hubiera sido, mis disculpas.
    Un saludo y muchas gracias por comentar.

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