LO QUE YO HARÍA, EMILIANO

Podemos vota en contra de los presupuestos de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha para el año 2017, y nos pone delante de un escenario impensable para todos los que somos de allí. Y especialmente para los que hemos tenido alguna responsabilidad institucional en el pasado que nos hace ver la situación con otros ojos, casi desde el abismo de lo inimaginable.

La vena más punk de Podemos sale cuando sale. Es lo que tiene “haber nacido para cambiarlo todo”, aun sin saber muy bien que poner en lugar de ese todo. Pero esta no es la cuestión. No quiero convertir este post en otra epístola más de mi evangelio de incomprensión en el altar de la Podemología que tantas visitas reporta a este blog de tarde en tarde.

Es más. Este post va destinado al victimario del voto sorpresa a los presupuestos. Al Gobierno de Castilla La Mancha.

Leyendo la nota de prensa de García Molina, el totem podemita en la región, no hay que esperar ni al tercer párrafo para ver una alusión directa a las venas abiertas del socialismo español, que tienen en nuestra región uno de sus más truculentos campos de batalla. Sin recato, Molina apela “a los socialistas de corazón” para que detengan la espiral neoliberal, cospedaliana y pepera del gobierno regional.

Insisto. Ni estoy allí, ni puedo juzgar desde el terreno. Todo lo que pienso y opino proviene de lo que me llega en las redes sociales, la prensa y las conversaciones apresuradas con buenos amigos que están en el gobierno a través del Messenger.

Pero así, a bote pronto, podría decir que este gobierno se conduce con mucha más decencia, talante y decoro de los que conocí, no sólo en la etapa de Cospedal, sino en la de Barreda. Y hablo por conocimiento de causa. La que da el haber estado dentro.

Podemos quiere meter una afilada cuña en las carnes abiertas del socialismo, revueltas en estos tiempos de primarias incendiarias en salivazos de 140 caracteres y muy poco fondo argumental, dicho sea de paso.

Y no hablo de la marca castellano manchega, sino de la estatal, que actúa con determinación jacobina en los territorios que domina sin contestación anticapi, errejonista (en extinción) o lo que sea. La condena pablista del modelo taifal tiene sus virtudes. Y estas son evidentes en el caso que nos ocupa, donde no hay empacho en vestir el santo del voto en contra con cuatro referencias concretas al terrruño pero extendiendo al tiempo como principal argumento, la filiación susanista para pescar en las huestes desnortadas en la guerra de las primarias.

Si me pidieras opinión, Presidente, te diría que lo que plantea Podemos es un órdago nacional envuelto en papel celofán manchego. Y poco más. Te diría que el lunes anunciaras tu intención de someter a votación una vez más, los mismos presupuestos, sin tocar una coma. Incorporando las ideas -buenas, que también las tiene- del Podemos sinfónico que actúa en el interludio de los guitarrazos punkarras de Iglesias y su tropa.

Que la derrota parlamentaria, si se produce, te obliga a presentarlos una vez más. Y otra. Y las veces que haga falta hasta que a Iglesias se le aclaren los sentidos, que andan obnubilados cada vez que se acerca el estreno de una nueva temporada de Juego de Tronos, a lo que se ve.

Que al tiempo, presidente, los heraldos en redes templaran gaitas para vender la idea de una región en positivo que no se utiliza como moneda de cambio para estrategias monclovitas ni cuñas en carne ajena.

Que Castilla La Mancha, a fuerza de ser región inventada en torno a cinco cuencas hidrográficas y alma levantina, aragonesa, andaluza, madrileña, castellana y manchega, es mucho más que un peón en el tablero de los aprendices de maquiavelos de Malasaña.

A los demás, susanistas-pedristas-patxistas o lo que fuere, les pediría que cerraran filas con el gobierno como siempre se hizo en los mejores tiempos. Hay muy buena gente en este ejecutivo. En todos los niveles. Y su acción de gobierno, una vez más desde la distancia, transita a años luz de la huella dejada por quien hoy dirige los ejércitos de tierra, mar, aire, la secretaría general del PP y la dirección a tiempo marginal del partido en una región que, unos y otros, coinciden en utilizar como peón de poca valía en guerras miserables y que pueden traer de vuelta a los que querían cerrar consultorios de salud a poco que sigáis con el empeño.

Lo siento por vosotros, amigos de Podemos. Cuánto lo siento. Y no porque no me guste el punk -suavecito, eso sí, a lo Green Day-. Lo que no me gusta en me escupan en la cara, como si de un John Lydon de cuarta se tratara tocando en un bareto de Shoreditch.

Y mucho menos que utilicéis el nombre de esta región en guerras subterráneas para pescar en caladero ajeno con las artes más miserables de la vieja política que decís querer combatir.

Qué putada que esto no sea Madrid, mis devotos urbanitas. La revolución es más hermosa cuando hay bocata contestatario en el Palentino que gachas con tocino en una mañana de febrero cuando hay que sarmentar en la viña. Pero es lo que tiene esta región.

Y necesita gente que la defienda. No patanes que la utilicen con la sintonía de Juego de Tronos de fondo.

Pd. Estimado Presidente. No hace falta que te diga que ciertas derrotas parlamentarias son el preludio de grandes victorias políticas por venir. Esta bien puede ser una de ellas.

 

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