Primarias a la francesa, a la italiana…¿a la española?

Rescato un post antiguo, de octubre de 2011. Y me parece interesante releerlo desde el momento actual.

Casi todas las grandes transformaciones sociales y políticas  han surgido de Francia.6ec9fc29249b05d66fbef51c103d82dd18a64060d377f0ce56d76633

 El último ejemplo lo encontramos en las primarias del Partido Socialista Francés. Unos comicios internos que pierden ese “factor interno” para convertirse en una auténtica consulta sobre el liderazgo con el que una formación política concurre a las urnas. La receta no es otra que entregar el poder de decisión a los ciudadanos –no solo a los militantes- para cumplir, de verdad, algo que siempre decimos, pero que contradecimos con nuestros actos: que los partidos están al servicio de la sociedad.

Sí. Ya se que no es una idea original y que otros ya han comenzado a andar el camino. Pero es innegable que el hecho de que un gran partido -con opciones reales de gobierno- busque a su candidato al margen de los cánones tradicionales que otorgan el poder única y exclusivamente a la militancia, es ciertamente revolucionario.

¿Estamos ante el fin de los aparatos de poder omnímodo de los partidos políticos? Probablemente sea pronto para afirmarlo. No se trata más que de un primer esbozo. Una idea tiene que convertirse en algo generalizable para poder asentar una verdadera transformación de calado.

Pero al menos, esta maniobra evidencia que en Francia, mis compañeros de militancia política empiezan a mostrar preocupación por una de las grandes pestes, en términos políticos, que asoman en un horizonte incierto: el creciente distanciamiento ciudadano no ya de la política (algo cuestionable) sino de los partidos políticos (afirmación, esta sí, incuestionable).

Y fruto de esa preocupación, se pone en marcha un proceso de primarias que contradice viejos tabúes e intocables tradiciones, que puede llevar al socialismo francés a una reinvención de la que está muy necesitado, pese al coyuntural desgaste político de Sarkozy.

¿Y en España? Los grandes partidos siguen haciendo reflexiones genuflexas en torno a estatutos de funcionamiento tan gastados como el dogma sobre el que se sustentan.

El futuro más inmediato nos va a llevar, sí o sí, a la formulación de nuevos mecanismos de participación ciudadana en las decisiones internas.

Sé me podrá decir que en mi partido ya existen primarias. El problema de este mecanismo subyace en que la entrega de la la capacidad para designar un candidato a un número reducido de militantes no sirve como muestra del tejido civil y social al que se va a tener que enfrentar el candidato o candidata que quiera gobernar. Y revela la peligrosa tendencia a domiciliar una decisión tan trascendental en la propia organización y no en la ciudadanía.

No se trata de convertir las primarias en una votación abierta a la calle por la sola idea de comprobar quién puede ganar las elecciones contra el rival de turno, como un gigantesco sondeo de opiníón. Se trata de forzar a que ese candidato mire de la organización hacia afuera y no hacia adentro. Porque tendrá que gobernar para los ciudadanos. No para los militantes. Y tendrá que seducir a un electorado diverso, abierto de mente y que no se somete al dictado del dogma. Un electorado que, gracias a las redes sociales y al universo digital, es mucho más complejo y mucho menos maniqueo.

El ejemplo español.

En Madrid, lo relevante de las primarias socialistas que dieron el triunfo a Tomás Gómez sobre Trinidad Jiménez no fueron los 558 votos de diferencia entre uno y otro. No fue la altísima participación (más del 80% del censo de militantes). Lo más relevante fue el hecho de que un partido centenario y con vocación y ejercicio de gobierno, tenga 18,000 militantes en una región de 6 millones de almas, y que tal colegio electoral tenga todo el poder de decisión en un partido que se dice de masas.

El 80% de poco, sigue siendo muy poco. Por mucho que se acerque al 100.

Sé que hay muchos más socialistas en Madrid. Pero por las razones que fueren, la militancia política no es (y probablemente no será) un termómetro real para medir la fortaleza de un partido nunca más.La fortaleza no estará ya en las asambleas ni en el listado de militantes. Porque ya está en la calle. Y mientras sigamos engañándonos a nosotros mismos, mayor será la distancia entre sociedad y política institucionalizada (la de los partidos).

Este artículo, que seguramente me traerá algún quebradero de cabeza ahora, tendrá plena vigencia en 2012. Al tiempo. Porque entonces, lo que ahora puede sonar a utópico, será acogido como revolucionaria tabla de salvación por los mismos que ahora se escudan en listas de militantes, estatutos y burocratización interna de unas siglas que siempre tuvieron vocación universal.

EPÍLOGO

Este post fue escrito en octubre de 2011. Y me parecía oportuno rescatarlo para ver su crecimiento con el paso del tiempo, aquí y en Europa. El balance es el siguiente:

– Francia: Hollande venció en las presidenciales seis meses más tarde. Muchos dirán que el desgaste de la crisis ayudó por el inherente castigo que sufrió el partido gobernante y su líder, Sarkozy. Habrá que tener en cuenta, en todo caso, el punto de partida del PS en Francia, con su líder natural Strauss-Khan en medio del penoso affaire de la camarera neoyorquina, que originó una feroz crisis de liderazgo superada, en buena medida, con la autoridad moral que supuso la victoria en primarias.

-Italia: Bersani conquista el liderazgo de la izquierda en unas primarias abiertas, con la participación de más de 3 millones de italianos. El proceso concluye con la extensión de este sistema a la elección de los candidatos a diputados en cada circunscripción electoral.

-España: a la espera de noticias.

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