RAJOY Y EL VACÍO ATRIL DE LOS COBARDES

Dice Mariano Rajoy que él sólo debate con Pedro Sánchez porque «es lo que se ha hecho siempre»- debates a dos- excusando así su ausencia del interesante debate a cuatro que anoche protagonizaron los líderes de PSOE, Ciudadanos y Podemos.

Fue un debate a cuatro, por mucho que el atril del presidente del gobierno y candidato del Partido Popular permaneciera vacío. Porque se ausencia física se hizo mucho más cladebate-en-el-pais-de-momento-iglesias-en-cabezamorosa a la hora de hablar de toda la ponzoña que ha rodeado una legislatura que queda como legado de cenizas de este Tancredo provinciano de la política.

Cuando Mariano Rajoy dice que no va a un debate a cuatro «porque un debate a dos es lo que se ha hecho siempre», invoca un argumento que le hubiera sido igualmente válido, por ejemplo a Arias Navarro tras la muerte de Franco, para fusilar a enemigos del régimen. «Es que es lo que se ha hecho siempre», para qué íbamos por tanto a cambiar con esa moda de la democracia y la legalización de los comunistas.

La frase de Rajoy para esconderse en la madriguera de los cobardes, en la noche en que El País volvió a prestar un servicio a la democracia, encierra las esencias del marianismo más recalcitrante,  conservador y aldeano. Porque no sólo niega la evidencia que todas las encuestas e institutos de opinión reflejan, en cuanto a la emergencia de nuevos actores que no pueden ser negados tres veces como San Pedro antes de que cante el gallo. Alimenta la idea de que en España, y esta es la cuestión, la democracia todavía no es lo suficientemente saludable como para que el atril vacío de Rajoy no le prive de siete puntos y cuarenta escaños en el 20-D.

A la misma hora en que Iglesias, Rivera y Sánchez se enzarzaban en un debate vivo y más ágil de lo que los acartonados formatos recientes no tenían acostumbrados, Mariano Rajoy se buscaba la placidez del monólogo agradecido en el plató de una televisión cercana. No había ninguna reunión de alto nivel en la agenda. Ni aplazable e imprevista crisis que impidiese,  a última hora, su presencia en un ejercicio de democracia tan sano como lo es del ritual del voto el próximo 20 de diciembre, delante de la urna.

El atril vacío en un cara a cara, convierte el debate en una entrevista con el que asiste al programa. El atril vacío en un debate a cuatro, es la evidencia de la cobardía a la que no sucumben tres de los cuatro allí presentes. Es mucho más clamorosa.

Rajoy, el hombre que hace las cosas como las hace, «porque siempre se han hecho así», ofrece con este recetario una síntesis entre cobardía, ceguera y conservadurismo, tan propio de la España de la política de casino provinciano, aquélla en la que los señores de alta cuna y buena estirpe sólo debatían entre ellos, con la incorporación de representantes de otros cuerpos orgánicos como el cura y el jefe del puesto de la guardia civil.

Es ese provincianismo caciquil, el que amenaza con prorrogar su sombra en la España insustancial que se avecina. La que premia los atriles vacíos y la consolidación de costumbres inventadas que esconden la cobardía de quienes las invocan.

 

 

Facebook Comments

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.