SIETE RAZONES POR LAS QUE TODO SEGUIRÁ IGUAL

Podían ser quince, como diez o veinticinco.

Aquí van siete porque es número redondo; y esa es una regla de oro que todo bloguero tiene que respetar si quiere que algún despistado se deje caer por aquí.

1.- Porque es semana de Champions.-

Quien dice “semana” dice minuto, hora, día, mes, año, década, vida entera. En la genial “Fiebre en las gradas” de Nick Hornby, se narra la vida de un hombre a través de los azares, triunfos e infortunios de su equipo, el Arsenal. El año, para el protagonista -el propio autor- empezaba en septiembre y terminaba en junio. Con la temporada de la Premier. Un poco así, pero con el Madrid y el Barcelona en el ajo. Lo demás, recurriendo al lenguaje tabernario de Iglesias en el Parlamento, se la pela a esa mayoría silenciosa que como bien dice mi amigo Cecilio, pone y quita presidentes y reyes desde los tiempos de Fernando VII. Los acelerones eléctricos del Lamborghini de Ronaldo en la rotonda de Valdebebas como ensoñación erótica de un país enamorado de ese cuento de hadas forjado en abdominales, reggaetón y “putos amos”.

2.- Porque la cosa repunta y no es cuestión de joderla.-

Como se ha decretado la pre-euforia, aquí hay que tragar con el cuadro político parido del año en que estuvimos en funciones y votamos a lo tonto. Dos veces por falta de una. Ya dicen los mercados que las incertidumbres políticas castigan nuestro PIB, al que los servicios de estudios de la banca dan lustre con dos huevos duros más cada vez que tienen ocasión. La certidumbre de la porquería enlodando las tuberías es mejor que la incertidumbre de una sobrevenida decencia. Al menos la primera hace que “la cosa se mueva”; que se vuelvan a ver grúas, que se llegue más facilmente a los conseguidores. Y con las cosas de comer no se juega.

3.- Porque es mejor asumir que somos así, y que a estas alturas, no vamos a cambiar.-

Hazme el favor y deja de compartir vídeos en Facebook sobre la educación en Finlandia, las políticas medioambientales en Dinamarca, la conciliación laboral en Suecia o la cultura en Islandia. Cuánto antes asumas tu lugar en el mundo, mejor te va a ir. Eres español. Y punto. Tenemos sol, playa, buena comida, somos tremendistas, procesionamos como los ángeles y el blanco nuclear nos queda de maravilla en las fiestas ibicencas que replicaremos este verano mientras las chancletas se nos pegan al suelo cubierto de calimocho. ¿Quién te ha dicho a ti que se vive bien en el puñetero Reikiavik? ¿Estás dispuesto a cambiar la tolerancia cero contra la corrupción a cambio de tener cuatro horas de luz en diciembre? Deja de tocarme la moral con las leyendas de los maestros finlandeses y estate a lo que tienes que estar. Que hoy hay Champions.

4.- Porque los vas a votar igual.-

Te van a recordar que Maduro es un tirano, que buscas reabrir heridas con tu cantinela sobre la guerra o que en el Ripollés quemaron una bandera de España. Cuentas mil veces la historia de que una vez a tu cuñao, estando de visita en Barcelona, el dependiente de la frutería no le quiso atender en castellano. Esas ofensas te enervan más que la imagen de un vicepresidente de economía que ha estado recetando aceite de ricino en el FMI mientras guardaba millones a espuertas en paraísos fiscales. Y si no, acuérdate de Carmena y su cabalgata sacrílega. No te lo perdonamos, roja del demonio. Si no te ofende que al Presidente de tu Comunidad le acoden el cogote para entrar esposado en un coche de la guardia civil, por hacerse de oro con pelotazos múltiples a partir de la gestión de un servicio público como el agua, es que ya no te preocupas ni de fingir hartazgo. Y encima, esta semana hay Champions.

5.- Porque los otros están a la luna de Valencia.-

Es verdad que tienen sus ERES y sus pelotazos. Que no son inmunes al tejido viscoso que envuelve el poder y que se pega a la yema de los dedos con sólo estar cerca. Pero sabes en tu fuero interno que no hay color. Que la última década y media pertenece casi en exclusiva a una banda de gaviotas dedicada en comandita a la rapiña en mitad de los estercoleros de la burbuja inmobiliaria y negocios afines. De modo que recurres a la pelea de gallos en que se ha convertido la lucha por las migajas de poder en la izquierda como justificación emocional de tu complicidad en la ceguera auto infligida.

6.- Porque lo que es costumbre deja de ser noticia.-

¿te acuerdas de aquello de una flor, dos flores, tres flores…icoño una seta!. En cinco años hay más sumarios abiertos que níscalos en Valdemeca, Cuenca. Lo que abunda no sorprende. Por mucho que hiperventiles delante de la gente y te hagas el ofendido. Confiesa. Los primeros treinta minutos del telediario, -de los que tres o cuatro con suerte irán dedicados a la corrupción- son un preludio para el monográfico de deportes. Te recuerdo que esta semana hay Champions, y los de la Cuatro tienen un equipo destacado al final de la rotonda de Valdebebas para…. esto ya lo he dicho.

7.- Porque sabes que no les va a pasar nada.-

Dicen los narcos mexicanos que vale más vivir cuarenta años como un rey que ochenta como un mulo. La paradoja española es que, con suerte, los que estén al final de la cadena de los pelotazos van a penar con cuatro o cinco años. En condiciones especiales y sin dramas carcelarios. No, amigo. No hay justicia redentora dentro del trullo. No existe ese código de la cárcel que has idealizado en las películas, por el cual los violadores y los delincuentes de cuello blanco pagan un precio suplementario, acorde al reproche moral de sus delitos. La penitencia dura menos que el tiempo en que has estado en el paro. Y a la salida hay libertad de disfrutar de lo robado.

Para terminar. Ahórrate las poses impostadas de ofendido y saqueado. Ya no es necesario. Hay dos años hasta las elecciones, y por el camino verás a tu presidente comparecer como testigo en e caso Gurtel, al que fuera número dos del gobierno Aznar entrando en la cárcel -no por mucho tiempo- y al presidente de tu comunidad autónoma hasta hace año y medio, emprendiendo el mismo camino. Sigue compartiendo vídeos de los maestros en Finlandia y pidiéndome que copie y pegue el mensaje de solidaridad contra el cáncer mientras los hospitales en los que debería tratarse se trocean y se venden al mejor postor.

¿Te he dicho que esta semana hay Champions?

 

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